Pues sí Percho, ese tipo de personajes tienen su atractivo y podrán resultar muy antipáticos pero de que tienen fuerza, tienen fuerza. Quizás como tu dices esa fuerza es muy dependiente del poder que necesitan de los demás, pero uno de los rasgos de la seducción es precisamente esa capacidad para que los otros te regalen ese poder. A mi me pensaban dar otro personaje, un tipo un poco gris que lo engaña su esposa de la forma más descarada y cínica pero yo me negué a hacerlo. Yo quería representar a Noé. Ahora hasta libros estoy leyendo que tiene que ver con la mentalidad de los abogados y su forma de encarar las situaciones sean cotidianas o no. Incluso hay una novela que me estoy leyendo llamada "Causa justa"de John Grisham que tiene que ver con el mundo de los abogados donde se denuncia su falta de sensibilidad social. Mi personaje es alguien que siente un profundo desprecio por las clases bajas, de hecho, hay una mendiga que es el factor desencadenante para que Noe y Patricia tenga una fuerte pelea.
Res_funciona, claro que el teatro es un medio bastabte liberador. Si uno se descuida se puede convertir en la caja de Pandora, así como dice Jane, con peligros asociados como que se te fortalezcan aspectos negativos que tienes muy reprimidos y te terminen devorando. Pero bien llevado te puede llevar a una verdadera reconstrucción de ti mismo, o por lo menos como en mi caso, hablemos de remodelación o de ampliación de espacios. Esa forma de verlo me gusta más.
El domingo pasado fue muy cómico porque el director me empezó a cuestionar a mi personaje, diciendo que Patricia lo tenía dominado, y yo le iba tumbando todos sus argumentos. Eso lo hacen los directores, de ponerte trampas o decirte cosas a ver cómo defiendes a tu personaje, para ver si de verdad lo tienes muy seguro dentro de tu mente. Hasta que de repente, ya que el director no había ni forma ni manera de que me pudiese voltear a mi personaje, le dije delante de todo el mundo de una forma pícara: "Yo no soy Noé pero soy su abogado, así que cualquier cosa que quieras cuestionar de el primero tendrás que vértelas conmigo". Eso generó una risa colectiva. Un actor tiene que aceptar, querer y defender a su personaje. Si ese personaje es rechazado por prejuicios o lo que sea, es imposible hacer una buena actuación.
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