Mónica, Madrid
Hola a todos / as.
Acabo de descubrir esta fantástica y alentadora web ahora mismo y me he animado a escribir "mi historia". Enhorabuena al creador de este espacio y a sus habitantes.
Tras leer cierta información sobre la fobia social he deducido que mi caso se generó debido a mis padres. No quiero entrar mucho en este tema pero ambos eran socialmente poco habilidosos y nos educaron muy mal en ese sentido, sobre todo a mí, la única hijA.
Supongo que no superé mi timidez infantil y la cosa fue a más; todo esto alentado por mi cabecita, que funciona como una locomotora casi siempre, y por la gente, que a veces no es muy comprensiva, se materializó en esta cosa que tenemos llamada fobia social.
Hace poco he decidido que debo ir a un psicólogo e iniciar algún tipo de tratamiento, ¿y por qué ahora? Sencillo: mi situación laboral no me permite ser fóbica social, digamos. Encontré un trabajo en una super-mega-empresa, con un puesto de batalla diaria con la gente y en un ambiente hostil. Trabajo en una de sus fábricas y es posible que me asciendan en breve a un puesto que me llevará a....... esas terribles reuniones de trabajo, por ejemplo, en las que nadie se pone rojo ni tiembla ni esas cosas que me pasan.
Resumiendo: me voy a ver expuesta a todas las situaciones que temo terriblemente, y tengo miedo. Miedo al qué dirán, miedo a hacer el ridículo, a que se rían de mí y un largo etcétera muy desalentador. A veces pienso por qué me ocurre esto, cuando yo no me considero una persona inútil, ni me minusvaloro en mi fuero interno; es más, incluso podría pecar de sobreestima, no sé. No tengo ningún problema físico, de hecho siempre he triunfado en ese aspecto, mi currículo es brillante, caigo bien a la gente, todo el mundo está encantado conmigo allá donde voy, normalmente. Eso sí, poniendo mucho de mi parte; soy una auténtica "complaciente". Vale, soy superguay, pero, ¿por qué me pasa esto, entonces? ¿A qué tengo miedo?
Reconozco que me exijo mucho a mí misma, me gusta hacer las cosas bien, quedar bien, etc. Filosóficamente hablando, podría catalogarme como una perseguidora de La Belleza o de La Perfección, sí. Tras leer esta web deduzco que esto pueda llegar a ser un gran handicap, ese alto nivel de exigencia para con uno mismo y con las cosas.
No sé, no sé. De momento estoy acojoná, por decirlo llanamente, y he decidido tratarme, aunque, no sé cómo ni dónde. Y bien, esto no es que haya sido un resumen de "mi historia", más bien ha sido un desahogo, con lo cual peco de egoísta. Espero, al menos, haber entretenido/consolado o lo que sea a alguno de los lectores.
Besos y abrazos a todos/as.
Historia enviada a fobiasocial.net en setiembre de 2004.