DaniToc, lo que cuentas me ha recordado una obsesión que tenía yo con los triángulos y el número 3. Si había 3 objetos encima de una mesa por ejemplo tenía que poner un cuarto para romper el triángulo. Evitaba a toda costa el número 3. También evitaba el 1 y el 2, por el peligro de que terminasen siendo 3, por lo que tenía que hacer las cosas por lo menos 4 veces. De esta forma el 3 quedaba superado.
Otra de mis obsesiones favoritas era volver a tocar a alguien que me hubiera tocado casualmente. Si no lo hacía me entraba mucha ansiedad, tenía que hacerlo a toda costa, y claro a veces resultaba embarazoso.
Y como esas cosas tropecientas. Ahora me hace un poco de gracia, aunque era bastante coñazo. Y la ansiedad que te entraba cuando no podías hacer el ritual.